Désenchantée
de Mylène Farmer
Cómo estudiar esta canción
Aprender «Désenchantée» son 66 entradas de nivel B2+: 30 palabras en francés, 7 adjetivos y 29 formas verbales, todas sacadas de lo que dice la canción. Empieza por el glosario: eaux, lendemains y fin aparecen una y otra vez, así que son las primeras que conviene saber. Esta canción se apoya en los verbos: 29 formas distintas frente a 7 adjetivos, así que el trabajo está en la conjugación. A este nivel las palabras sueltas no son el problema: lo que cuesta es cómo se combinan.
Las palabras de esta canción, en varios idiomas
Todas las palabras de abajo salen de esta canción y las hemos traducido nosotros. Aquí no hay letra: son las palabras sueltas que necesitas para seguirla.
Vocabulario
| FR | EN | ES | IT | PT | NL | DE |
|---|---|---|---|---|---|---|
| eaux | waters | aguas | acque | águas |
Qué te enseña esta canción
Nivel · B2+
- Palabras de vocabulario
- 30
- Adjetivos
- 7
- Combos
- 8
- Expresiones
- 10
- Formas verbales
- 29
- Preguntas del quiz
- 35
Contexto
Sobre la canción
«Désenchantée» salió el 18 de marzo de 1991 como primer sencillo de «L’Autre…», el tercer disco de estudio de Mylène Farmer, que llegó en abril. Como en todo lo que grabó en esos años, el reparto era doble: Farmer escribía las letras y Laurent Boutonnat componía y producía la música. El tema se grabó en el Studio Méga de París, con las cantantes estadounidenses Debbie Davis y Carole Fredericks en los coros, y combina un arreglo de synth-pop brillante y bailable —piano, percusión contundente, un estribillo pensado para que lo cante un estadio— con una de las letras más oscuras que han llegado nunca al número uno en Francia.
La canción es el retrato de alguien que va a la deriva, agotado. En las estrofas la narradora parece más suspendida que viva: flota, espera, se pregunta a quién podría pedir ayuda y reconoce que el único descanso que ha encontrado le ha venido de dejar de sentir. Le gustaría recuperar una inocencia perdida, pero ya nada a su alrededor tiene sentido. El estribillo amplía el foco de una persona a toda una generación. Describe sus ideales, e incluso sus palabras, como estropeados, dice que busca un alma capaz de ayudarla y se presenta como parte de una generación desencantada. La segunda estrofa habla de la muerte, de la fe y de la razón que se derrumba, y termina con un gesto de desafío hacia el propio cielo.
Farmer sacó el tono del filósofo rumano Emil Cioran, cuyo primer libro, «En las cimas de la desesperación» (1934), es un largo ensayo sobre la desesperanza, el insomnio y el rechazo de todo consuelo. El momento hizo el resto. El sencillo llegó en plena guerra del Golfo y durante una ola de protestas estudiantiles en Francia, y muchos lo oyeron como un comentario sobre la época: una generación joven que sentía haber heredado un mundo roto. La propia Farmer se resistió siempre a esa lectura e insistió en que la canción hablaba solo de lo que ella sentía, no de política.
Para quien aprende, «Désenchantée» es una lección compacta de cómo habla el francés de los estados de ánimo. Los primeros versos se construyen con infinitivos sueltos, sin sujeto, lo que convierte las acciones en un estado. Las estrofas usan el subjuntivo para expresar un deseo, el condicional para decir lo que querría, el futuro para imaginar quién podría ayudarla y el restrictivo «ne … que» para decir que algo solo ocurrió de una manera. Además reúne varios modismos que conoce cualquier francófono: caer desde muy alto cuando se hunde una esperanza, no saber a qué santo encomendarse cuando ya no queda nadie, y avanzar con el viento en contra.