Comme des enfants
de Cœur de pirate
Cómo estudiar esta canción
«Comme des enfants» trae 21 palabras en francés, 5 adjetivos y 24 formas verbales: 50 entradas de estudio en total, de nivel A2+. Repasa primero el glosario: coeur, lèvres y casse-tête son las palabras en las que más te vas a apoyar. Esta canción se apoya en los verbos: 24 formas distintas frente a 5 adjetivos, así que el trabajo está en la conjugación. A este nivel el objetivo es reconocer: oyes la palabra, la sitúas y sigues.
Las palabras de esta canción, en varios idiomas
Todas las palabras de abajo salen de esta canción y las hemos traducido nosotros. Aquí no hay letra: son las palabras sueltas que necesitas para seguirla.
Vocabulario
| FR | EN | ES | IT | PT | NL | DE |
|---|---|---|---|---|---|---|
| coeur | heart | corazón | cuore | coração |
Qué te enseña esta canción
Nivel · A2+
- Palabras de vocabulario
- 21
- Adjetivos
- 5
- Combos
- 7
- Expresiones
- 12
- Formas verbales
- 24
- Preguntas del quiz
- 35
Contexto
Sobre la canción
«Comme des enfants» es la canción que dio a conocer a Cœur de pirate, el nombre artístico de la cantante y pianista de Montreal Béatrice Martin, en todo el mundo francófono. Procede de su primer disco, titulado simplemente «Cœur de pirate», que el sello independiente quebequés Grosse Boîte publicó en Canadá el 16 de septiembre de 2008, cuando Martin tenía todavía dieciocho años. El álbum se grabó en Montreal y lo produjo y arregló David Brunet, con la propia Martin como coproductora. La primavera siguiente, el 19 de mayo de 2009, Barclay lo llevó a Francia, y «Comme des enfants» se convirtió en la canción que lo llevó a lo más alto, publicada como sencillo propio el 28 de septiembre de 2009.
Musicalmente es muy sencilla, y eso explica buena parte de su encanto. Se apoya en una figura de piano luminosa y saltarina, de esas que una pianista con formación toca casi sin pensar, con un acompañamiento ligero alrededor y una voz joven, algo frágil, por encima. Es corta, dura menos de tres minutos, y pasa enseguida de las estrofas a un estribillo que vuelve una y otra vez hasta ocupar toda la segunda mitad. El contraste entre esa melodía alegre, casi de patio de colegio, y lo que dicen de verdad las palabras es lo que hace que se quede en la cabeza.
Porque la historia que cuenta no es feliz. La narradora está atrapada entre dos personas. Un hombre todavía la quiere, y ella lo sabe, pero ha llegado a querer un poco más a otra persona. Las estrofas describen la confusión que trae eso: los sentimientos que se enredan, la sensación de ser un rompecabezas para la persona amada, el miedo a perder pie y la incómoda impresión de estar partida en dos versiones de sí misma. La nueva pareja se comporta como dos niños y avanza de la mano con una felicidad algo ingenua, aunque su propio sentido común les diga que paren. El estribillo no resuelve nada. Se limita a poner los dos hechos uno al lado del otro, una vez tras otra, y la repetición es precisamente lo que importa: ella no sabe elegir, y la canción no elige por ella.
Para quien aprende francés, la canción es una lección compacta de gramática cotidiana. Los pronombres de objeto están por todas partes, pegados a casi todos los verbos, y el estribillo es un modelo claro de cómo el francés los coloca delante del verbo y los apostrofa ante vocal. Las estrofas añaden el futuro simple, varias construcciones de infinitivo detrás de preposición, los verbos pronominales que el francés usa para las acciones recíprocas y reflexivas, y un puñado de locuciones que los nativos usan a diario, como las de perder el control, dejar algo a un lado o decir que ya basta. El vocabulario es casi todo corriente, y las pocas palabras menos habituales se recuerdan con facilidad porque son las que llevan el peso emocional de la canción.