Atemlos durch die Nacht
de Helene Fischer
Cómo estudiar esta canción
«Atemlos durch die Nacht» trae 23 palabras en alemán, 18 adjetivos y 26 formas verbales: 67 entradas de estudio en total, de nivel A2+. El glosario es por donde empezar: Nacht, Straßen y Clubs son las palabras clave de la canción. Es muy descriptiva: 18 adjetivos junto a 23 palabras corrientes, así que espera color más que acción. A este nivel el objetivo es reconocer: oyes la palabra, la sitúas y sigues.
Las palabras de esta canción, en varios idiomas
Todas las palabras de abajo salen de esta canción y las hemos traducido nosotros. Aquí no hay letra: son las palabras sueltas que necesitas para seguirla.
Vocabulario
| DE | EN | ES | IT | FR | PT | NL |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Nacht | night (die Nacht, f.) | noche (f.) | notte (f.) | nuit (f.) |
Qué te enseña esta canción
Nivel · A2+
- Palabras de vocabulario
- 23
- Adjetivos
- 18
- Combos
- 15
- Expresiones
- 13
- Formas verbales
- 26
- Preguntas del quiz
- 35
Contexto
Sobre la canción
«Atemlos durch die Nacht» es la canción que volvió a hacer respetable el Schlager en Alemania y, acto seguido, lo hizo inevitable. Salió como sencillo el 29 de noviembre de 2013 en Polydor, sacada del sexto álbum de estudio de Helene Fischer, «Farbenspiel», que había aparecido seis semanas antes, el 4 de octubre de 2013. Nada en aquel lanzamiento anunciaba lo que venía. Fischer ya era una estrella de la música popular en alemán, con una estantería de premios y un programa de televisión propio, pero su público era el público tradicional del Schlager: mayor, fiel y prácticamente separado de las listas de pop. En un año esa misma canción la cantaban veinteañeros en las discotecas, aficionados en los estadios y la selección alemana de fútbol en el vestuario, camino de ganar un Mundial.
La canción tiene una sola autora. Kristina Bach, cantante ella misma y una de las compositoras más prolíficas de la industria en lengua alemana, escribió la letra y la música. En entrevistas ha contado que la idea entera le llegó en segundos mientras estaba en Mallorca, y que pensaba quedársela; solo la cedió después de que Fischer le preguntara, en un acto del sector, si tenía algo nuevo. La produjo Jean Frankfurter, el nombre de estudio de Erich Ließmann, que ya había dado forma a casi todos los discos de Fischer. Y lo que montaron alrededor de la melodía de Bach no era un arreglo de Schlager en el sentido antiguo. Los musicólogos que han analizado la pista señalan que casi no hay instrumentos acústicos: las cuerdas, los metales y la percusión están sintetizados, la armonía se mueve en un círculo muy pequeño de acordes en si mayor, y las estrofas se mantienen planas y estrechas a propósito para que el estribillo pueda estallar desde ellas. Por debajo corre un pulso de discofox, el ritmo de baile de salón que la Europa germanohablante lleva cuarenta años usando, a un tempo que funciona igual de bien en una pista que en un estadio.
La letra es una noche de fiesta contada a trozos. Dos personas recorren las calles y los clubes de una ciudad que nunca se nombra, la noche les pertenece, toda regla queda apagada, y quien canta amontona imágenes de cercanía, de altura y de velocidad: una azotea, un paracaídas, una pantalla de cine, mil pequeñas oleadas de felicidad. Nada se narra en orden y nada se explica, y ahí está justamente la gracia. La letra está hecha de ráfagas cortas de emoción y casi sin detalles concretos, de modo que cualquiera puede meter dentro su propia noche. Esa generalidad, que al principio le reprochó la crítica, es la razón principal de que llegara tan lejos de su público original: sirve igual para una boda, para una carpa de carnaval, para una fiesta de fin de curso o para una celebración futbolística, y se ha usado para las cuatro cosas.