Wir sind groß
de Mark Forster
Cómo estudiar esta canción
Aprender «Wir sind groß» son 72 entradas de nivel A2: 24 palabras en alemán, 12 adjetivos y 36 formas verbales, todas sacadas de lo que dice la canción. Empieza por el glosario: Welt, Buch y Seiten aparecen una y otra vez, así que son las primeras que conviene saber. Esta canción se apoya en los verbos: 36 formas distintas frente a 12 adjetivos, así que el trabajo está en la conjugación. A este nivel el objetivo es reconocer: oyes la palabra, la sitúas y sigues.
Las palabras de esta canción, en varios idiomas
Todas las palabras de abajo salen de esta canción y las hemos traducido nosotros. Aquí no hay letra: son las palabras sueltas que necesitas para seguirla.
Vocabulario
| DE | EN | ES | IT | FR | PT | NL |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Welt | world (die Welt) | mundo | mondo | monde |
Qué te enseña esta canción
Nivel · A2
- Palabras de vocabulario
- 24
- Adjetivos
- 12
- Combos
- 7
- Expresiones
- 12
- Formas verbales
- 36
- Preguntas del quiz
- 35
Contexto
Sobre la canción
«Wir sind groß» es la canción que convirtió a Mark Forster, un cantante de pop alemán apreciado pero no omnipresente, en una voz que un país entero escuchó varias veces cada noche durante un mes. Salió como sencillo el 1 de abril de 2016 —tres minutos y medio de pop de guitarra cantados íntegramente en alemán— y fue el primer corte de su tercer álbum de estudio, «Tape», que llegó el 3 de junio de ese mismo año con el sello Four Music. A las pocas semanas, la cadena pública alemana ZDF anunció que había elegido la canción como tema de su cobertura de la Eurocopa de 2016, disputada en Francia entre el 10 de junio y el 10 de julio. A partir de ahí el estribillo sonaba al terminar cada partido que emitía la ZDF, y así fue como una canción sobre la amistad se convirtió, durante un verano, en el sonido de un torneo de fútbol.
Quien la canta nació como Mark Ćwiertnia en Kaiserslautern, en enero de 1983, hijo de madre polaca, y habla alemán y polaco. El nombre artístico lo tomó de la calle de Berlín-Kreuzberg donde estaba su primer estudio. Su despegue había llegado unos años antes con un dúo junto al rapero Sido que se convirtió en uno de los sencillos más vendidos de la historia de Alemania, y en 2016 tenía ya dos álbumes a la espalda y fama de compositor que escribía de forma llana y cálida en su propio idioma, justo cuando casi todo el pop alemán de listas se cantaba en inglés. Esa decisión importa para quien aprende la lengua: la canción no es la traducción de una idea inglesa, está escrita como habla la gente.
Firman la letra y la música siete personas, algo llamativo para una canción que suena tan sencilla. Junto al propio Forster están Robin Haefs, Ralf Christian Mayer, Daniel Nitt, Konstantin Scherer y Vincent Stein —el dúo de producción conocido como Djorkaeff y Beatzarre— y Nico Wellenbrink, que pocos años después se haría famoso por su cuenta con el nombre de Nico Santos. Forster, Mayer y Nitt produjeron el tema, con Djorkaeff y Beatzarre como coproductores, y la grabación se hizo en el estudio Gismo7 de Motril, en la costa de Granada, con Mayer al mando. Alex Grube tocó las guitarras eléctricas y Nitt la acústica y los teclados. El resultado es deliberadamente poco pulido en algunos tramos: una guitarra rasgueada, un estribillo muy abierto y un gancho sin palabras pensado para un estadio o para un salón lleno de gente.
La canción habla de la amistad, y en concreto de la terca, la que aparece cuando las cosas se tuercen. La primera estrofa es una escena pequeña más que una declaración: dos personas en una bicicleta cogida de un parque, una pedaleando y la otra sujetándola, sin ninguna intención de devolverla antes de la mañana siguiente. El tiempo escasea, dice quien canta, y piensan gastarlo a manos llenas. Nadie tiene que demostrarle nada a nadie. El estribillo abre el plano hasta que el mundo parece pequeño y ellos dos enormes, y termina con la promesa de que eso se queda así: jóvenes y fuera del tiempo. La segunda estrofa añade un coche, un viaje hacia el sur en busca del mar, el ofrecimiento de coger el volante cuando al otro se le cierren los ojos, y la idea de plastificar sus mejores errores y llevarlos en el bolsillo, que es el mejor chiste de la letra y también su tesis: lo que salió mal merece guardarse.