Historias de amor
de OBK
Cómo estudiar esta canción
Aprender «Historias de amor» son 38 entradas de nivel A1+: 13 palabras en español, 4 adjetivos y 21 formas verbales, todas sacadas de lo que dice la canción. Empieza por el glosario: historias y amor aparecen una y otra vez, así que son las primeras que conviene saber. Esta canción se apoya en los verbos: 21 formas distintas frente a 4 adjetivos, así que el trabajo está en la conjugación. A este nivel el objetivo es reconocer: oyes la palabra, la sitúas y sigues.
Las palabras de esta canción, en varios idiomas
Todas las palabras de abajo salen de esta canción y las hemos traducido nosotros. Aquí no hay letra: son las palabras sueltas que necesitas para seguirla.
Vocabulario
| ES | EN | IT | FR | PT | NL | DE |
|---|---|---|---|---|---|---|
| historias | stories | storie | histoires | histórias |
Qué te enseña esta canción
Nivel · A1+
- Palabras de vocabulario
- 13
- Adjetivos
- 4
- Combos
- 8
- Expresiones
- 10
- Formas verbales
- 21
- Preguntas del quiz
- 35
Contexto
Sobre la canción
«Historias de amor» es la canción que la mayoría del público en España sigue asociando con OBK, el dúo de synth-pop que formaron Jordi Sánchez y Miguel Arjona en el área de Barcelona. Los dos se conocieron de adolescentes en un club de atletismo de Sant Feliu de Llobregat a principios de los ochenta, y lo que los unió más allá del deporte fue la devoción compartida por el pop electrónico británico: Depeche Mode, Yazoo y OMD. Su primer proyecto se llamó Oberkorn, por un instrumental de Depeche Mode, y al firmar con una discográfica el nombre se redujo a tres letras.
El tema pertenece a «Llámalo sueño», el primer disco del dúo, publicado en 1991 por el sello barcelonés Blanco y Negro Music, muy ligado a la escena de baile y de club de la época. Salió como sencillo en 1992 y enseguida se convirtió en la carta de presentación de todo el álbum. En lo musical es una pieza de synth-pop compacta, de unos tres minutos y medio: un ritmo electrónico constante, líneas de teclado luminosas y un estribillo pensado para que lo cante una sala entera, llevado por la voz clara y algo melancólica de Sánchez.
La historia que cuenta es sencilla: un amor que se niega a apagarse. El cantante mira atrás, a los momentos que compartió una pareja, e insiste en que nada puede hacerlos desaparecer. En la primera estrofa lamenta las promesas que no se cumplieron, desearía demostrar lo sinceros que son sus sentimientos y rechaza la idea de que olvidar a alguien resulte fácil. La segunda estrofa pasa al presente: se despierta con el recuerdo de los besos de la otra persona, siente que vive dentro de él y confiesa que no se imagina seguir solo. El estribillo vuelve una y otra vez a la imagen de unos ojos llenos de esperanza.
Para quien aprende español, esa repetición es una ventaja. La canción maneja un vocabulario reducido y claro —sustantivos como ojos, pasiones, promesas, besos y voces— y un puñado de estructuras muy útiles: el imperfecto de subjuntivo tras «si» para expresar un deseo que no está al alcance, el subjuntivo en una orden negativa, el pretérito perfecto con «volver a» para decir que algo ocurre otra vez, y un adjetivo seguido de «de» e infinitivo para decir lo que no se puede hacer.