Voyage, voyage
de Desireless
Cómo estudiar esta canción
«Voyage, voyage» trae 28 palabras en francés, 5 adjetivos y 7 formas verbales: 40 entradas de estudio en total, de nivel A2-. Empieza por el glosario: volcans, ailes y tapis aparecen una y otra vez, así que son las primeras que conviene saber. El vocabulario es amplio para una sola canción, 28 palabras, y sirve bien como fuente de nombres de uso diario. A este nivel el objetivo es reconocer: oyes la palabra, la sitúas y sigues.
Las palabras de esta canción, en varios idiomas
Todas las palabras de abajo salen de esta canción y las hemos traducido nosotros. Aquí no hay letra: son las palabras sueltas que necesitas para seguirla.
Vocabulario
| FR | EN | ES | IT | PT | NL | DE |
|---|---|---|---|---|---|---|
| volcans | volcanoes | volcanes | vulcani | vulcões |
Qué te enseña esta canción
Nivel · A2-
- Palabras de vocabulario
- 28
- Adjetivos
- 5
- Combos
- 9
- Expresiones
- 7
- Formas verbales
- 7
- Preguntas del quiz
- 35
Contexto
Sobre la canción
«Voyage, voyage» fue el primer sencillo de Desireless, publicado por CBS Disques en 1986, y convirtió a una cantante desconocida en una de las caras más reconocibles del pop europeo casi de la noche a la mañana. Desireless es el nombre artístico de Claudie Fritsch-Mentrop, nacida en París el día de Navidad de 1952, que había pasado los quince años anteriores en el mundo de la moda y no en el de la música: estudió diseño en la escuela Studio Berçot y después tuvo una pequeña marca de ropa propia. Tenía más de treinta años cuando salió la canción, con el pelo cortado a cepillo y una imagen andrógina que llamaba la atención en cuanto aparecía en televisión. El seudónimo, que en inglés significa «sin deseo», se eligió para sugerir a alguien que mira el mundo desde una distancia tranquila.
La canción la escribió Jean-Michel Rivat, autor de la letra y productor de la grabación, con música de Dominique Dubois. En principio no estaba pensada para Desireless: primero se le ofreció a Michel Delpech, uno de los grandes cantantes franceses de los años setenta, que la rechazó. Se grabó en el Studio d’Aguesseau con las herramientas del synth-pop de mediados de los ochenta —cajas de ritmos, capas de sintetizadores y un pulso lento e hipnótico— y con Desireless cantando por encima con una voz grave, casi distante. Ese contraste entre la base electrónica fría y la invitación cálida y abierta de la letra explica buena parte de por qué el disco sigue sonando tan personal.
La letra es una llamada a viajar. Sobrevuela volcanes, nubes, pantanos, capitales, desiertos e islas lejanas, cruza el planeta entero en unas pocas estrofas y empuja al oyente cada vez más lejos: más allá del día y de la noche y, al final, hacia el espacio sin límites del amor. Detrás de las imágenes de postal asoman otras más oscuras —alambradas, corazones bajo las bombas, ideas peligrosas sobre las capitales—, de modo que el viaje se lee tanto como una huida de un mundo duro como unas vacaciones. Los puentes breves terminan pidiendo al viajero que mire el océano, y el estribillo se cierra con un viajero que se marcha y no vuelve nunca.
Para quien aprende francés, la canción es una pequeña lección de gramática escondida en un éxito pop. La palabra que se repite en el título y en el estribillo no es el sustantivo «un viaje», sino el imperativo del verbo voyager dirigido a una persona: «¡viaja!». Como los verbos en -er pierden la -s final de la forma de tú en el imperativo, la orden se escribe igual que el sustantivo, y la canción repite el mismo esquema con el verbo regarder. Hay además un imperativo negativo con un verbo pronominal, una inversión poética que coloca el «nunca» delante del verbo y la costumbre del francés hablado de tragarse la e átona de au-dessus. Casi todo lo demás es vocabulario concreto de paisaje y de tiempo atmosférico —viento, lluvia, nubes, alas, ríos, islas, dunas—, lo que hace que el texto sea fácil de imaginar incluso para un principiante.