Eduardo e Mônica
de Legião Urbana
Cómo estudiar esta canción
Aprender «Eduardo e Mônica» son 142 entradas de nivel B1-: 66 palabras en portugués, 12 adjetivos y 64 formas verbales, todas sacadas de lo que dice la canción. Empieza por dia, razão y coisas: con esas, la mayoría de los versos dejan de ser adivinanza. Esta canción se apoya en los verbos: 64 formas distintas frente a 12 adjetivos, así que el trabajo está en la conjugación. A este nivel ya te sonará parte de la lista; el resto es justo lo que cierra el hueco.
Las palabras de esta canción, en varios idiomas
Todas las palabras de abajo salen de esta canción y las hemos traducido nosotros. Aquí no hay letra: son las palabras sueltas que necesitas para seguirla.
Vocabulario
| PT | EN | ES | IT | FR | NL | DE |
|---|---|---|---|---|---|---|
| dia | day | día | giorno | jour |
Qué te enseña esta canción
Nivel · B1-
- Palabras de vocabulario
- 66
- Adjetivos
- 12
- Combos
- 8
- Expresiones
- 19
- Formas verbales
- 64
- Preguntas del quiz
- 35
Contexto
Sobre la canción
«Eduardo e Mônica» es una de las canciones narrativas más queridas del rock brasileño. La escribió Renato Russo, cantante y letrista de Legião Urbana, el grupo que fundó en Brasilia a principios de los años ochenta, y salió en el segundo disco de estudio de la banda, «Dois», publicado por EMI el 20 de julio de 1986. El álbum se grabó entre febrero y abril de ese año en los estudios EMI-Odeon de Río de Janeiro, con Mayrton Bahia como productor; en esta pista concreta la producción figura a nombre del propio Renato Russo. La grabación dura cuatro minutos y medio y suele describirse como folk rock: las guitarras acústicas llevan una melodía que avanza sin parar, estrofa tras estrofa, como alguien que cuenta una anécdota larga a sus amigos.
Lo que la hace singular es su forma. No tiene estribillo en el sentido habitual. La letra es una crónica que sigue a una pareja desde el día en que se conocen hasta años después, cuando ya han formado una familia. Eduardo es un chico de dieciséis años que todavía vive en el mundo del colegio, la tele, las telenovelas y el fútbol de chapas con su abuelo. Mônica es mayor, estudia Medicina, habla alemán y conversa sobre arte, poesía, magia y meditación. La gracia de la canción está en la lista de sus diferencias —las películas, pintores, poetas y grupos que ella admira frente a la rutina adolescente de él— y en el descubrimiento lento de que, a pesar de todo, están hechos el uno para el otro.
La historia avanza por escenas pequeñas y concretas: un primer encuentro que se produce por casualidad en una fiesta, una primera cita incómoda en la que cada uno quiere ir a un sitio distinto, el momento en que la amistad se convierte en la necesidad diaria de verse. Después el tiempo se acelera. Juntos prueban aficiones y cursos, viajan, él madura y encuentra trabajo, ella termina la carrera, y celebran y discuten como cualquier pareja. En las últimas estrofas ya han construido una casa, han tenido gemelos y han vuelto a Brasilia, donde las preocupaciones corrientes de la vida familiar han ocupado el lugar de las aventuras de juventud.
Renato Russo se inspiró en personas reales de su círculo de Brasilia: su amiga Leonice de Araújo Coimbra y su marido Fernando Coimbra, una pareja que vivía en el barrio de Asa Norte. Fernando, estudiante de antropología en la Universidad de Brasilia, había impresionado a Russo con los discos que había traído de París; Leonice hablaba con él de astrología, del I Ching y del destino, y él la visitaba a menudo cuando estuvo enferma. Russo dijo además que Eduardo era en parte un retrato de sí mismo, aunque, según sus palabras, un poco menos tonto.