Caminando por la vida
de Melendi
Cómo estudiar esta canción
Aprender «Caminando por la vida» son 80 entradas de nivel B1+: 39 palabras en español, 7 adjetivos y 34 formas verbales, todas sacadas de lo que dice la canción. Repasa primero el glosario: aire, alergia y amigos son las palabras en las que más te vas a apoyar. Esta canción se apoya en los verbos: 34 formas distintas frente a 7 adjetivos, así que el trabajo está en la conjugación. A este nivel ya te sonará parte de la lista; el resto es justo lo que cierra el hueco.
Las palabras de esta canción, en varios idiomas
Todas las palabras de abajo salen de esta canción y las hemos traducido nosotros. Aquí no hay letra: son las palabras sueltas que necesitas para seguirla.
Vocabulario
| ES | EN | IT | FR | PT | NL | DE |
|---|---|---|---|---|---|---|
| aire | air | aria | air | ar |
Qué te enseña esta canción
Nivel · B1+
- Palabras de vocabulario
- 39
- Adjetivos
- 7
- Combos
- 10
- Expresiones
- 10
- Formas verbales
- 34
- Preguntas del quiz
- 35
Contexto
Sobre la canción
Ramón Melendi Espina nació en Oviedo, en Asturias, el 21 de enero de 1979, y durante buena parte de su adolescencia dio por hecho que se ganaría la vida con los pies y no con la voz: jugó en la cantera del Real Oviedo y no dejó el fútbol hasta principios de 2001. La guitarra ocupó el sitio casi de inmediato. Ese mismo año montó un grupo llamado El Bosque de Sherwood, en 2002 empezó en solitario y en 2003 publicó un primer disco, «Sin noticias de Holanda», que convirtió una curiosidad local en un nombre nacional. Lo que le hacía distinto era el desajuste entre su origen y su forma de cantar: un asturiano con acento del norte lluvioso haciendo rumba, un estilo que el oyente español asocia a Andalucía, a Cataluña y a las familias gitanas que lo mantuvieron vivo.
El segundo álbum, «Que el cielo espere sentao», salió el 25 de abril de 2005 en Carlito Records, producido por Kike Eizaguirre y grabado y mezclado por Iván Domínguez en los estudios Oasis. El título ya explica cómo suena el disco: el adjetivo de diccionario es «sentado», y esa -d- que falta no es una errata, sino como se pronuncia la palabra en el habla coloquial de buena parte de España. «Caminando por la vida» abre el álbum, dura tres minutos y treinta y dos segundos y fue el primer sencillo; después llegaron «Con sólo una sonrisa» y «Novia a la fuga». Es una rumba: ritmo de palmas, guitarra de cuerda de nailon, un estribillo pensado para que lo devuelva un campo de fútbol entero y una voz rápida, un poco por detrás del compás.
La letra es más un autorretrato que una historia. El cantante arranca con el olor a primavera en el aire y bromea con que su corazón es alérgico a ella; va por la carretera cantando, con el sol al lado como si fuera su copiloto. No le hace falta ninguna estrella que lo guíe hasta el portal de nadie, porque la noche anterior, borracho, tuvo la precaución de dejar un rastro de migas detrás de él: un guiño a Hansel y Gretel que de paso reconoce cómo acabó la velada. El estribillo es el trozo que en España todavía sabe terminar cualquiera: avanza por la vida a paso firme, sin correr y sin pararse, procurando no armar escándalo, vestido con una sonrisa en lugar de con ropa, sin complejos y sin miedos, cantando rumbas llenas de color. Llorar no le cuesta nada, dice, con una sola condición: que la persona a la que canta no llore también.
Dos estrofas breves hacen el resto. En una explica el apodo que le puso el ambiente flamenco y gitano, y por qué: en cuanto coge la guitarra los pies se le mueven sin pedirle permiso. En la otra le pide al cielo que el año que viene le traiga únicamente la salud del anterior; dinero no necesita, porque de amor va servido de sobra. El puente se vuelve negativo y es la parte más afilada del texto: nada de amores que no se devuelven, nada de guerras, nada de amigos que dejarían de quererlo si perdiera sus galones, nada de flores lanzadas ni de miradas vacías, porque una mirada que no dice nada tampoco dice nada del corazón que hay detrás.